Saltar al contenido
Próximamente

Todavía no está abierta: no se pueden crear cuentas ni entrar a la plataforma.

Estudiantes

Todos sus libros, en el teléfono que ya tiene

Entra con el código de su curso y un PIN de cuatro dígitos. Sin correo, sin contraseña que olvidar y sin pedirle datos que un menor no tiene por qué dar.

La entrada

Sin correo y sin contraseña que olvidar

Un niño de segundo no tiene correo, y pedirle uno significa que el acudiente le presta el suyo o que el colegio inventa trescientas cuentas que nadie recuerda.

  1. Escribe el código de su curso

    Seis caracteres que están en el tablero. El alfabeto excluye la O, el 0, la I, la L, el 1, la S y el 5, que son los que se confunden al leerlos de lejos.

  2. Se busca en la lista del salón

    Aparecen sus compañeros con el nombre y la inicial del apellido. Nunca el apellido completo: es una lista que se ve en un salón lleno.

  3. Marca su PIN de cuatro dígitos

    Lo mismo que hace con un cajero. Se puede cambiar, y tras varios intentos fallidos la cuenta se bloquea sola por un rato.

  4. Ya está en su estante

    Todos los libros de su grado, con el avance de cada uno y el que estaba leyendo destacado arriba.

Un mensaje de error que solo dice «no encontramos ese curso» obliga al niño a levantar la mano. Uno que dice «revisa el carácter O: los códigos no usan O ni 0» lo resuelve él solo.

El lector

Un libro que se comporta como un libro

  • Se pasa página, no se hace scroll

    La paginación la hace el navegador con columnas. Se avanza tocando el borde o con las flechas del teclado.

  • La letra se sube

    Hasta el doble. Salen más páginas y todas se leen enteras — el texto refluye en vez de salirse de la pantalla.

  • Se subraya y se anota

    Cuatro colores. Y las notas no se borran nunca: ni al terminar el año, ni si la familia se atrasa con el pago.

  • Se busca dentro del libro

    Escribe una palabra y salen los sitios donde aparece, con su contexto, sin salir de la lectura.

  • Se responde en la página

    Las actividades están donde va la lectura y la respuesta aparece ahí mismo. No hay que ir a un anexo.

  • Aguanta sin señal

    El libro que ya abriste se queda guardado. Si se va el internet, sigues leyendo y lo que respondas se envía cuando vuelva.

Tipografía para dislexia

Un interruptor, no un producto aparte

Uno de cada diez estudiantes tiene alguna dificultad de lectura. En preferencias hay una opción que cambia toda la interfaz a una tipografía diseñada para dislexia, con más espacio entre letras, entre palabras y entre líneas.

Está en el mismo sitio que el tamaño de letra y no en un «modo especial» que haya que pedirle a nadie. Un estudiante no debería tener que declararse distinto para poder leer.

Sus datos

Lo que no le vamos a pedir

Ni documento de identidad, ni dirección, ni foto, ni teléfono. Solo el nombre y el curso en que está matriculado, que es lo que el colegio ya tiene.

Su avance lo ven tres personas: su docente, su acudiente verificado y él mismo. Ni la rectoría del colegio, que recibe cifras del curso completo y nunca filas por estudiante.

Abrimos pronto para su colegio

Todavía no se pueden crear cuentas ni agendar demostraciones. Mientras tanto, los libros y la forma de trabajar ya se pueden ver aquí.